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Ciencias humanas

La construcción de un ciclo de credibilidad médica y herbolaria

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La ponencia persigue ilustrar el ciclo de credibilidad desarrollado por un grupo de médicos y herbolarios itinerantes denominados Kallawayas. Se trata de mostrar los principales logros de este grupo para su reconocimiento a lo largo de la historia en vista de la sañuda persecución que sufrieron durante siglos. En ese sentido, nos interesa presentar, en detalle cómo logran expandir su rayo de acción y de curación en diversos puntos de Suramérica y penetrar todos los estamentos sociales más diversos a través de la oferta de sus servicios médicos.

El ciclo parte de la época de los Incas, periodo sobre el cual existen abundantes notas, principalmente porque fueron médicos y asesores de los Incas ocupando un rango muy elevado dentro de la jerarquía social de esa época. Luego, se tratará de su cambio de estatuto de médico a tributario, lo cual vino acompañado de una persecución debido a la mantención de sus prácticas religiosas andinas y de las curaciones tradicionales obliga a separar a los ancianos de los niños para que éstos residan en casas de españoles y se instruyan en el catolicismo.  Se producen importantes desestructuraciones familiares. Asimismo, se limita la tradicional itinerancia y la movilidad por las antiguas rutas, reduciendo considerablemente los beneficios de los intercambios de ideas, de conocimientos, de prácticas entre otras.  Pesa sobre ellos, el estigma de la brujería y el descrédito.

Con el advenimiento de la Nueva República en 1825, el mercado de la salud está abierto, debido a la precariedad de los hospitales, de la falta de médicos profesionales y el difícil cuadro de salud pública después de la traumática y sangrienta Guerra de la Independencia (1811-1825). Los viajes se reanudan y los Kallawaya vuelven a manejar el arte de traspasar las fronteras americanas. Entre 1881 y 1885, se tienen noticias de su presencia en la apertura del canal de Panamá. Su presencia tiene que ver con curaciones de la malaria, aspecto que crea renombre. Las noticias se expanden y llegan a oídos de científicos extranjeros, los cuales sugieren al Gobierno boliviano de utilizar los conocimientos herbolarios para que preparen una muestra en la Exposición Universal de París entre 1889 y 1891. Su notable herbario merece reconocimiento internacional.

Al iniciarse el siglo XX, las condiciones en el mercado laboral para los Kallawaya se endurecen. El Estado-nación puso varias limitaciones a una práctica que estaba seriamente censurada; lo cual conduce a movilizarse hacia los países limítrofes. Actividad que permite a uno de los practicantes convertirse en médico del Presidente del Perú, Augusto Bernardino Leguía (1909-1912). Ese prestigio ganado genera curiosidad en los médicos y farmacéuticos y les abre las puertas  del Perú.

En Bolivia, en la década de 1930, los egresados de las Facultades de medicina han copado el mercado urbano de salud. Pero, en las provincias, los Kallawaya son reconocidos como profesionales y nadie les disputa el terreno. Eso no impide que sigan realizando curaciones fuera de Bolivia hasta la conflagración de la Guerra del Chaco (1932-1935) que enfrenta Bolivia contra el Paraguay. El Estado-nación necesita curar a su tropa indígena agonizante que muerde la derrota de la guerra.  Se recluta Kallawayas en calidad de asistentes de los médicos. El cambio que genera ese proceso histórico en la mentalidad del boliviano desemboca en la Revolución de 1952. La inserción del grupo en la dinámica socio política del país y el acceso a la educación, origina que los Kallawaya busquen la profesionalización en las Universidades para defenderse de la estigmatización, desprecio y censura. En el decenio de 1980, los primeros frutos de ese proceso son visibles. El Kallawaya Walter Alvarez Quispe se titula como médico de tradición y occidental en Cuba y regresa a Bolivia para defender, legislar y conseguir la libertad de la practica de la medicina tradicional indígena. Desde entonces, aprovechan todos los foros para reivindicar el fortalecimiento, legalidad y respeto. Los Kallawaya se lanzan al mundo en busca de reconocimiento de su cosmovisión y ciencia como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad, obteniendo la distinción en el 2003. Desde entonces, la lucha se agudiza por la participación en las políticas públicas de salud en iguales condiciones que los médicos de tradición occidental.



Kallawayas de varias generaciones curando mineros en Potosi. Foto: Carmen Beatriz Loza








Carmen Beatriz LOZA
Foto: Eric Bauer

del Instituto Boliviano de Medicina Tradicional Kallawaya

La historiadora y demógrafa Carmen Beatriz Loza es Directora de Investigación del Instituto Boliviano de Medicina Tradicional Kallawaya.

Realizó su formación académica en l’École des Hautes Études en Sciences Sociales de Paris y en el Max-Planck Institut für Wissenchaftsgeschichte de Berlín.

Sus publicaciones sobre temas relacionados con la medicina incluyen los libros Kallawaya. Reconocimiento Mundial a una Ciencia de los Andes (La Paz, 1984) y Develando ordenes y desatando sentidos. Un atado de remedios de la cultura Tiwanaku / Unveiling orders untying meanings. A medicine bundle from the Tiwanaku culture  (La Paz, 2007)

Elaboró para la UNESCO la carpeta boliviana que permitió a  la cosmovisión Kallawaya la declaratoria de Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad (París, 2003).