Visión para la UNESCO

La UNESCO en el mundo globalizado: un nuevo humanismo para el siglo XXI.

El año 2009 se está señalando por la existencia de problemas que afectan a la humanidad como nunca la afectaron antes. Aunque la mundialización ha permitido que millones de personas salgan de la pobreza, la crisis global sin precedentes –económica, financiera, social, alimentaria y ambiental, pero también moral y ética– está poniendo en peligro la realización de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, el programa multilateral más importante del momento, y está teniendo graves repercusiones en los países más vulnerables, sobre todo en áfrica. Esta crisis nos impone la exigencia de actuar con gran premura.


En los últimos nueve meses he recorrido 45 países y me he entrevistado con jefes de Estado y gobierno, ministros, intelectuales y científicos. He visitado varias decenas de Comisiones Nacionales para la UNESCO, así como las oficinas de la Organización en Abuja, Bangkok, Islamabad, Kingston, Nueva Delhi y Santiago de Chile.
Mi convicción de que la gobernanza global del siglo XXI es el mayor desafío planteado al mundo actual se ha confirmado. Cuando superemos la crisis, no deberíamos volver al statu quo ante. El verdadero reto estriba en conducir al mundo hacia una nueva era de paz y humanismo y crear sociedades más integradoras, justas y equitativas gracias a un desarrollo económico y social sostenible basado en el saber, la ciencia y la innovación, que han de estar al servicio de la humanidad y contribuir al mismo tiempo a la preservación del medio ambiente.
Debemos reforzar el multilateralismo y vigorizar las Naciones Unidas para imprimir una mayor coherencia y eficiencia a los esfuerzos encaminados a lograr el desarrollo de los más vulnerables y afectados por la crisis. Estoy más que nunca convencida de que, si bien debe respetar su vocación universal, la UNESCO tiene que seguir dando prioridad a áfrica, sobre todo en el campo de la educación, y a los pequeños Estados insulares en desarrollo.

Transformar la crisis en oportunidad

El gran desafío es transformar la crisis en oportunidad y crear un mundo más democrático y humano, en el que los valores de la dignidad humana, los derechos humanos y la igualdad de oportunidades de acceso a la educación y la cultura sustenten toda consideración económica y política.
La UNESCO debe participar en el debate sobre la gobernanza global porque sus ámbitos de competencia son elementos centrales de la mundialización. Con sus 193 Estados Miembros y sus seis Miembros Asociados, es hoy en día más democrática y universal y está más abierta a la cooperación con la sociedad civil.
El mandato constitucional de la UNESCO sigue siendo pertinente en el siglo XXI, cuando la edificación de sociedades del conocimiento constituye un imperativo, cuando la cultura es un elemento crucial en todo debate sobre el desarrollo, cuando la ciencia y la innovación marcan una nueva era para el futuro de la humanidad en todos los ámbitos sociales y ambientales, como el agua y el cambio climático, cuando debemos comprender mejor las hondas mutaciones de nuestras sociedades y cuando, por último, el diálogo, la tolerancia y el respeto de la diversidad representan un valor humanista digno de ser fomentado.
La UNESCO cuenta con un instrumento excepcional para movilizar a la opinión pública y las comunidades intelectuales y académicas en torno a sus políticas: las Comisiones Nacionales. Con sus centenares, e incluso miles de miembros abnegados en todo el mundo, estas comisiones merecen ser reforzadas y respaldadas sin reservas por ser las verdaderas guardianas del espíritu y los valores de la Organización.

La educación: el camino que queda por recorrer

La UNESCO debe reafirmar la función esencial que desempeña la educación en el desarrollo. En su condición de organismo de las Naciones Unidas que ejerce el liderazgo en este ámbito, la UNESCO debe preconizar una coordinación coherente de las actividades en pro del buen gobierno de los sistemas educativos, la calidad de la enseñanza, la financiación adecuada de la educación y la reducción de las disparidades basadas en el sexo o los ingresos. Debemos aspirar a que la enseñanza primaria, la secundaria y la superior sean integradoras y de buena calidad.
Para alcanzar la meta más importante –la enseñanza primaria universal– es imprescindible un compromiso resuelto en favor de la Educación para Todos, haciendo hincapié en la calidad. En Jomtien, Dakar y Oslo se propusieron una visión global y medidas concretas para lograr ese objetivo.
Instaré a los gobiernos a que asignen a la educación una proporción adecuada de los recursos nacionales y pediré a los asociados que respeten los compromisos contraídos y garanticen un flujo de recursos suficientes, a nivel bilateral y multilateral, de conformidad con la Declaración de Doha.
En los países que han progresado hacia el logro de la Educación para Todos, la UNESCO debe centrarse en los marginados de la educación, en particular las niñas y las mujeres. Es necesario explorar todas las posibilidades de cooperación Sur-Sur en el ámbito de la educación, comprendidos los intercambios de prácticas idóneas, y por eso alentaré todos los esfuerzos que se hagan en este sentido.
La enseñanza técnica y profesional puede contribuir a aliviar la pobreza y promover el crecimiento económico.
Estoy persuadida de que la educación para el desarrollo sostenible, basada en la interdependencia del medio ambiente, la economía, la sociedad y la diversidad cultural es la clave para un mundo más justo y próspero en el siglo XXI.

La ciencia y la tecnología al servicio de la humanidad

Tengo la convicción de que la ciencia debe ocupar verdaderamente un lugar prioritario. La UNESCO debe convertirse en líder y agente movilizador de los gobiernos, los organismos especializados y la comunidad científica en el ámbito de la ciencia, la innovación y las nuevas tecnologías, comprendidas las tecnologías verdes, enarbolando la divisa “La ciencia y la tecnología al servicio de la humanidad”.

El cambio climático, la biodiversidad, la atenuación de los efectos de las catástrofes naturales, la gestión de los recursos hídricos, la energía y las pandemias representan nuevos desafíos para la ciencia, a los que se debe dar prioridad en los programas de la UNESCO, incorporando a la vez los aspectos éticos. Hago mías las recomendaciones del Comité de Estudio Global de los Grandes Programas II y III formuladas en 2006 y me dedicaré a promover su aplicación.

La UNESCO debe acompañar las políticas nacionales para integrar mejor la ciencia, la investigación y la enseñanza científica. Para dar más notoriedad a la ciencia y promoverla como prioridad, propondré la creación de un Comité Científico Consultivo compuesto por personalidades eminentes entre las que figuren galardonados con el Premio Nobel y con los Premios UNESCO.

La cultura: tolerancia, entendimiento mutuo y desarrollo

La imagen de la UNESCO está estrechamente unida a la cultura y el patrimonio cultural, ámbitos en los que goza de un mandato exclusivo y de gran notoriedad. La protección del patrimonio material e inmaterial, así como la promoción de la diversidad cultural, son los instrumentos más eficaces de la Organización para imprimir un carácter más humanista y democrático a la mundialización.
Deploro que la cultura no figure entre los Objetivos de Desarrollo del Milenio y tengo el propósito de impulsar de nuevo el debate sobre cultura y desarrollo, porque la cultura debe acompañar todo esfuerzo encaminado a lograr el desarrollo.
Asimismo, la cultura y la educación son los mejores medios para promover la paz –especialmente en situaciones posteriores a conflictos–, la tolerancia, el respeto de los derechos humanos y la dignidad del Otro. La UNESCO debe actuar con dinamismo y sentido de anticipación para tender la mano a iniciativas como la Alianza de Civilizaciones, que persiguen sus mismos nobles objetivos.

Comunicación e información

La libertad de expresión, los medios de información independientes y pluralistas, la libre circulación de las ideas y el acceso a la información y el saber por medio de las nuevas tecnologías son condiciones esenciales para garantizar la transparencia, la rendición de cuentas y el buen gobierno.
La UNESCO debe seguir promoviendo proyectos emblemáticos como el Programa Memoria del Mundo y la Biblioteca Digital Mundial que permite, por conducto de Internet, un acceso libre y gratuito a recursos culturales de bibliotecas y archivos del mundo entero.
La UNESCO debe prestar una mayor dedicación a los aspectos éticos, jurídicos y socioculturales de la sociedad de la información, poniendo al mismo tiempo de relieve las oportunidades que las tecnologías de la información y la comunicación ofrecen a todas las personas.
Por último, desearía que se estableciese una colaboración más estrecha entre el Sector de Comunicación e Información (CI) y la Oficina de Información Pública (BPI) para optimizar la notoriedad de la Organización.

La UNESCO y “Unidos en la acción”

Uno de los grandes desafíos planteados a la UNESCO es el de su integración en la iniciativa “Unidos en la acción”. Aplaudo la labor realizada por el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki Moon, con vistas a reorganizar las actividades de los organismos, fondos y programas encargados del desarrollo, e imprimirles una mayor coherencia. Estoy convencida de que la UNESCO debe participar activamente en esa labor, descentralizando al mismo tiempo sus actividades operacionales.
A la UNESCO no le queda más alternativa que esa integración. Estimo conveniente que se debata a fondo este tema dentro de la Organización. Alentaré ese debate para elaborar una visión estratégica que permita promover nuestros objetivos de manera convincente.
Este es un ejemplo, entre muchos otros más, que ilustra la necesidad imperiosa de una sinergia entre el Director General y los Estados Miembros.

Presupuesto, gestión y administración

En mi actividad futura, me guiaré por los siguientes principios:

  • Transparencia, rendición de cuentas y enfoque centrado en los resultados.
  • Mejor coordinación intersectorial y enfoque interdisciplinario.
  • Mejor gestión de los recursos humanos, movilidad y rotación del personal, y fomento el espíritu de iniciativa.
  • Promoción de mujeres a puestos de categorías superiores.
  • Distribución geográfica más equitativa dentro de la Secretaría y entre los expertos y consultores.

Para alcanzar estos objetivos, trataré de:

  • Optimizar la gestión de alto nivel de la UNESCO.
  • Reforzar la presencia de la UNESCO sobre el terreno.
  • Aplicar las recomendaciones del Auditor Externo.
  • Reforzar el Servicio de Supervisión Interna.
  • Recurrir a los recursos humanos locales, en particular en los países donde la UNESCO no está representada.

El presupuesto de la UNESCO es muy modesto con respecto a nuestras ambiciones. Sin embargo, un realismo pragmático, dictado por la crisis, debe incitar a la Organización a utilizar mejor los recursos existentes, reducir los gastos administrativos, modernizar sus estructuras y aumentar su eficacia y rendimiento. Las actividades del programa propiamente dichas deben prevalecer claramente sobre las actividades administrativas.
Me congratulo por la decisión del Comité de Asistencia para el Desarrollo de la OCDE de aumentar el coeficiente de la AOD de la UNESCO del 25% al 44%, lo cual pone de manifiesto el importante papel desempeñado por la Organización. Dicho sea esto, estimo que es preciso llegar al 75% y estoy decidida a lograrlo.
La UNESCO debe concentrarse en un número reducido de prioridades en aquellos ámbitos en los que su competencia es universalmente reconocida por el indiscutible liderazgo que ejerce. Esto supone consultar a todas las partes interesadas, tarea compleja y ardua que exige intrepidez, determinación y paciencia.
La financiación de los programas con recursos extrapresupuestarios sigue representando un desafío para la Organización. Comprobamos que esos recursos aumentan al tiempo que disminuyen los recursos del presupuesto ordinario. Es importante hallar un equilibrio entre ambos componentes.
La política de recuperación de costos de la UNESCO debe disminuir la presión ejercida sobre el presupuesto ordinario. Sin una política de este tipo, el presupuesto ordinario resulta cada vez más inoperante. Este es un desafío que la UNESCO debe afrontar, persiguiendo al mismo tiempo la armonización de las prácticas dentro del sistema de las Naciones Unidas.

Mi doctrina con respecto a la UNESCO: un nuevo humanismo

En el desempeño de mis futuras funciones seré intransigente en todo lo que se refiere al respeto y la dignidad de cada país, ya sea grande o pequeño, desarrollado o en desarrollo, y en todo lo que atañe al respeto y la dignidad de cada ser humano.
Por mi parte, estaré plenamente dispuesta a trabajar en estrecha consulta con los Estados Miembros, las organizaciones no gubernamentales y la comunidad intelectual, a fin de lograr que la acción de la UNESCO sea más coherente, eficaz, notoria y conforme a los imperativos de las prioridades nuevamente definidas. Es deber de todos crear una nueva sinergia entre el Director General y los Estados Miembros, cimentada en una sólida voluntad política que tenga por objeto reformar la Organización.
Desde muchos años atrás he contribuido a los esfuerzos que se vienen realizando para conseguir la igualdad entre los sexos. Por haber participado en las tres grandes conferencias de las Naciones Unidas sobre la condición de la mujer, celebradas en Copenhague (1980), Nairobi (1985) y Beijing (1995), considero que la igualdad entre hombres y mujeres es uno de los objetivos políticos y humanistas más importantes de nuestra época. Me motivará enormemente que la UNESCO redoble sus esfuerzos para alcanzarlo.
Este año celebramos el vigésimo aniversario de la caída del Muro de Berlín, que cambió el mundo y liberó el espíritu de millones de hombres y mujeres. Mi sueño es que ese mismo espíritu conduzca nuestros esfuerzos, aquí en la UNESCO, hacia sociedades más justas y prósperas basadas en el saber, la tolerancia y la igualdad de oportunidades para todos, gracias a la educación, la ciencia, la cultura y el acceso a la información.
Mi concepción de un nuevo humanismo para el siglo XXI guiará mis pasos en toda mi acción.

Irina BOKOVA
Directora General de la UNESCO

Primer discurso de la Directora Genral de UNESCO   

Carta dirigida al Presidente de COMINABOL   

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